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Los hoteles son lugares de paso, escenarios de vivencias breves pero intensas. A veces conmueven y se convierten en espacios memorables. Cinco proyectos recientes de interiorismo que muestran caminos personales en busca de la emoción.
ampliar fotoEl Jaffa es el primer hotel diseñado por John Pawson (Halifax, Reino Unido, 1949), entre cuyas obras destaca el nuevo Museo de Diseño de Londres (2016).
01 Hotel Jaffa (Tel Aviv)
Por John Pawson
En el puerto de Jaffa, una de las áreas más animadas y multiculturales de las afueras de la ciudad israelí de Tel Aviv, se encuentra este hotel que ocupa un antiguo hospital francés del siglo XIX cuidadosamente restaurado por el arquitecto británico John Pawson (en colaboración con un equipo de expertos guiado por Ramy Gill). Cuenta con 120 habitaciones y con un edificio adyacente de 32 residencias de lujo. La impronta minimalista de Pawson es el marco perfecto para integrar el pasado histórico del edificio y situarlo en el siglo XXI, en particular en la antigua zona de la capilla, hoy convertida en bar. Lo antiguo y lo nuevo se mezclan con desinhibición en el interior, que preserva detalles originales y los combina con mobiliario e iluminación contemporáneos en un ejercicio de adaptación que requirió un estudio exhaustivo para alcanzar el justo equilibrio para este proyecto, que se desarrolló entre 2007 y 2018.
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Matteo Thun (Bolzano, Italia, 1952) tiene muchos hoteles entre sus proyectos. En España firmó el rediseño del Hilton Barcelona.
02 The Side Hotel (Hamburgo)
Por Matteo Thun y Robert Wilson
Se encuentra junto al lago Alster en una zona de la ciudad alemana de Hamburgo muy animada por el comercio. La arquitectura de acero y cristal del edificio de 11 plantas —y con una terraza superior desde donde se admiran fantásticas vistas panorámicas sobre el puerto de la ciudad— es obra del estudio de Jan Störmer (de 2001). El principal atractivo de su interior es el atrio del vestíbulo, que abarca la altura de ocho pisos y donde un espectacular juego de luces, obra del gran coreógrafo Robert Wilson, cambia la intensidad lumínica constantemente, como el eterno vaivén de las olas. La pieza contrasta con el interiorismo sobrio firmado este año por el diseñador y arquitecto italiano Matteo Thun que, sin embargo, incluye muebles y lámparas de pronunciadas curvas, además de terciopelos de colores atrevidos, añadiendo calidez y vitalidad al conjunto.
